¿Era Cerdeña la verdadera Atlántida?
Por Caleb Howells
De entre todas las teorías sobre Atlántida, las que la sitúan en algún punto del Mediterráneo o muy cerca de él y ubican la historia en la Edad del Bronce son invariablemente más favorables para los estudiosos serios. Una de estas teorías es la sugerencia de que la Atlántida puede identificarse con Cerdeña, y de que esta fue el centro de un reino impresionante que dominó gran parte del Mediterráneo central. En este artículo examinaremos las pruebas utilizadas para apoyar esta teoría y veremos si realmente resiste el escrutinio.

Panorama general de Cerdeña
Cerdeña es una isla del Mediterráneo central. Es la segunda isla más grande de todo el Mediterráneo, siendo la cercana isla de Sicilia la mayor. Forma parte del borde occidental del mar Tirreno, que es la región del mar Mediterráneo situada al oeste de Italia.
Así, Cerdeña se enfrenta al este con el sur de Italia y al sur con Túnez, en la costa del norte de África. Directamente por encima de Cerdeña, al norte, se encuentra la isla de Córcega. Hay varias otras islas en las cercanías, la mayoría de ellas bastante pequeñas.
Durante la Edad del Bronce y buena parte de la Edad del Hierro, Cerdeña fue el hogar del pueblo nurágico, una civilización que mantuvo un comercio a gran escala con naciones de todo el Mediterráneo. Con el tiempo, tras la conquista de la isla por parte de Roma, la sociedad nurágica desapareció gradualmente.
Argumentos de que Cerdeña era realmente la Atlántida
La teoría de que Cerdeña era la verdadera Atlántida descrita por Platón se basa principalmente en argumentos geográficos, aunque también incorpora argumentos sociales. Se sostiene que entender la Atlántida como Cerdeña daría el mayor sentido a las referencias de Platón a la Atlántida en relación con otros territorios y accidentes geográficos.
Sin embargo, antes de considerar los argumentos sobre la supuesta coincidencia geográfica, consideremos primero un detalle que los defensores de esta teoría deben afrontar desde el mismo inicio.
En el mar Atlántico
Justo cuando presenta la Atlántida por primera vez en el Timeo, Platón dice explícitamente que «este poder salió del mar Atlántico». Este término se traduce a menudo erróneamente como «océano Atlántico», pero Platón utiliza en realidad la palabra griega para «mar». En cualquier caso, esto suena ciertamente como una referencia a la masa de agua que llamamos océano Atlántico, al cual los antiguos griegos a veces se referían efectivamente como un «mar».
Si la Atlántida estaba situada en el océano Atlántico, eso obviamente excluiría que fuera Cerdeña. Esto es algo para lo cual los defensores de la teoría sarda han ofrecido algunas explicaciones interesantes.
El argumento que se suele dar es que la descripción del mar Atlántico de Platón sencillamente no coincide con el océano Atlántico. En el relato de Platón sobre la Atlántida, el sacerdote egipcio afirma que el Atlántico era navegable en el pasado, lo que implica que en aquel momento ya no lo era, y refiere que era innavegable debido a un banco de lodo que obstruía el paso.
Aristóteles, discípulo de Platón, dio una descripción similar. Escribió:
«Fuera de las columnas de Heracles el mar es poco profundo debido al lodo, pero tranquilo, pues yace en una hondonada».
Sobra decir que nada en las descripciones de Platón o de Aristóteles coincide con el océano Atlántico. Es perfectamente navegable y no está bloqueado por ningún banco de lodo. Con base en estos hechos, se sostiene que el mar Atlántico debe de ser algo distinto del océano Atlántico.
El Mediterráneo occidental
Basándose sobre todo en la descripción de Aristóteles, se sostiene que el «mar Atlántico» de Platón debe de ser una masa de agua relativamente pequeña. Por esta razón, se le identifica con una parte concreta del Mediterráneo.
Este argumento está vinculado con la ubicación de las montañas del Atlas. Después de todo, el océano Atlántico recibió su nombre, que se remonta a antes de Platón, del titán llamado Atlas. Se imaginaba que estaba situado en el lejano oeste. Lo más habitual era situarlo en el noroeste de África. La gran cordillera de esa esquina de África recibió su nombre en su honor, al igual que la masa de agua inmediatamente al oeste: el océano Atlántico.
Sin embargo, podría argumentarse fácilmente que la masa de agua situada inmediatamente al norte de las montañas del Atlas también debería haberse llamado mar Atlántico, es decir, el mar de Atlas. Dado que las montañas del Atlas se extienden por todo el noroeste de África hasta Túnez, es lógico sostener que todo el Mediterráneo adyacente a ese territorio debería haberse llamado mar Atlántico.
Sobre la base de estos hechos, el argumento es que todo el Mediterráneo occidental es el «mar Atlántico» del relato de Platón. Así, Cerdeña y las demás islas cercanas estaban efectivamente en el «mar Atlántico».
Más allá de las columnas de Heracles
Otro dato clave sobre la ubicación de la Atlántida es que Platón la sitúa «frente a las columnas de Heracles». Las columnas de Heracles se han situado tradicionalmente en el estrecho de Gibraltar, pero son muchos los investigadores que sostienen que este era un término que se aplicó a muchos lugares distintos del Mediterráneo.
De hecho, la evidencia muestra que las «columnas de Heracles» se usaban para señalar límites de territorio o de actividad. El estrecho de Gibraltar era el límite del territorio griego habitual, de ahí que se usara para esa ubicación. Isócrates aplicó el término a la entrada del mar Negro, en el contexto del sentido algo diferente de territorio griego en tiempos de Heracles.
Sobre la base de estos hechos, los defensores de la teoría sarda sostienen que las columnas de Heracles se aplicaban, al menos durante una parte de la historia griega, a una ubicación del Mediterráneo central. Algunos defienden el estrecho de Mesina, mientras que otros defienden el estrecho de Sicilia.
Aunque existe muy poca evidencia directa de que las columnas de Heracles se situaran en esta zona, es evidente que los griegos expandieron su actividad en el Mediterráneo de forma gradual. Aunque algunas colonias griegas se establecieron en Italia más allá del estrecho de Mesina ya a mediados del siglo VIII a. C., tardaron mucho tiempo en conseguir una posición firme más allá de ese estrecho.
Durante mucho tiempo, los cartagineses (cuya ciudad fue fundada hacia el 760 a. C.) dominaron el Mediterráneo occidental e impidieron que los griegos navegaran y comerciaran libremente más allá de Sicilia. Por lo tanto, es lo más lógico del mundo concluir que el término «columnas de Heracles» se aplicó, en algún momento temprano, a esta región.
El estrecho de Mesina

El estrecho de Mesina, en particular, está asociado con Heracles. Los monstruos Escila y Caribdis han estado asociados durante mucho tiempo (aunque erróneamente) con el estrecho de Mesina. Al menos desde el siglo III a. C., en los escritos de Licofrón, encontramos la tradición de que Heracles mató temporalmente a Escila.
También existe una tradición, recogida en el Comentario a la Eneida de Virgilio de Servio, según la cual Heracles tuvo un encuentro con Caribdis después de que esta intentara robar parte de los bueyes que Heracles acababa de arrebatar a Gerión.
Curiosamente, el mito griego también tiende a asociar el establecimiento de las columnas de Heracles con esta expedición al oeste para obtener el ganado de Gerión. Por lo tanto, aunque este podría haber sido simplemente un lugar en algún punto del viaje de vuelta desde la tierra de Gerión, esto otorga cierto crédito a la idea de que las columnas de Heracles se situaban en el estrecho de Mesina.
En la discusión de Estrabón sobre las columnas de Heracles, este se refiere a lo que él considera la práctica histórica de erigir columnas para marcar los límites del territorio. Como primer ejemplo, menciona el hecho de que hay una torre a cada lado del estrecho de Mesina.
Aunque no llama específicamente a estas torres las columnas de Heracles, esto sí demuestra que algunos las entendían como representaciones de los límites de algún tipo de territorio, que es exactamente lo que las columnas de Heracles se suponía que representaban.
Por lo tanto, es una sugerencia perfectamente razonable que las columnas de Heracles se aplicaran, en ocasiones, al estrecho de Mesina.
El dominio de la Atlántida
Según Platón, los atlantes dominaban una isla principal, varias otras y partes del continente. En una línea cercana, Platón se refiere a este continente como aquel que «rodeaba el mar verdadero», lo que suele interpretarse como el mar en el que la propia Atlántida estaba situada.
Inmediatamente después de decir que los atlantes dominaban «partes del continente», añadió:
«Además, los hombres de la Atlántida habían sometido las partes de Libia dentro de las columnas de Heracles hasta Egipto, y las de Europa hasta Tirrenia».
Para la mayoría de los comentaristas, esto sugiere que Libia y Europa (al menos las regiones costeras) eran separadas del continente del cual la Atlántida dominaba partes. En otras palabras, las partes de Europa y Libia que la Atlántida dominaba eran territorio adicional, no idéntico a las «partes del continente» de las que se dice que ya dominaba.
Una explicación alternativa
Sin embargo, existe una lectura alternativa. La palabra «además» al inicio de este pasaje es la palabra griega «pro». Junto con la palabra griega para «estos», se entiende en el sentido de «más allá de estos», es decir, más allá del territorio recién definido.
No obstante, uno de los muchos significados de la preposición «pro» es «respecto a» o «con relación a». Por lo tanto, el inicio de esta línea podría significar en cambio «respecto a estos» o «con relación a estos». En otras palabras, esta línea que explica que la Atlántida controlaba partes de Libia y Europa sirve como explicación de lo que realmente eran las mencionadas «partes del continente». En lugar de describir territorio adicional, Platón estaba aclarando el territorio que acababa de mencionar.
Siendo este el caso, el pasaje en cuestión se interpreta en el sentido de que la Atlántida era un reino compuesto por una isla principal, varias otras, y partes de Libia y Europa. Dado que el continente, o tierra firme, en cuestión se suponía que rodeaba el mar, esto significaría que la propia Atlántida estaba en el mar entre Libia y Europa.
Por consiguiente, una civilización centrada en Cerdeña tendría todo el sentido. Podría haber tenido control sobre esta isla principal, varias otras en el mar Tirreno, junto con partes de Italia y de la costa del norte de África justo al sur.
Objeciones
Por elegante que parezca, una objeción clave es el hecho de que Platón describe la Atlántida sometiendo «las partes de Libia dentro de las columnas de Heracles hasta Egipto, y las de Europa hasta Tirrenia». Si las costas de Libia y Europa estaban «dentro de las columnas de Heracles», entonces no podemos situar las columnas de Heracles en el estrecho de Mesina.
Si situáramos las columnas de Heracles en esa ubicación, entonces «dentro de las columnas», ya fuera desde la perspectiva del sacerdote egipcio que relata la historia o de los griegos que la escuchaban, significaría al este del estrecho de Mesina.
Esto contradiría la interpretación de que «Libia hasta Egipto y Europa hasta Tirrenia» se refiere a las «partes del continente» que la Atlántida controlaba, ya que ese continente «rodeaba» el mar en el que la Atlántida estaba situada.
Una posible explicación que quizá apenas funcione es que el relato de Platón solo se estuviera refiriendo a «Libia hasta Egipto» como parte de lo que estaba dentro de las columnas de Heracles, mientras que «Europa hasta Tirrenia» era simplemente otra región que controlaban, separada del territorio «dentro de las columnas». Esta interpretación utiliza la traducción más tradicional de «pro» como «además».
Cifras más razonables
Esta teoría también interpreta los números de Platón como muy exagerados. Por ejemplo, el sacerdote del relato de Platón dice que la guerra con la Atlántida ocurrió 9000 años atrás. Los defensores de esta teoría suelen señalar el hecho de que algunos historiadores de la antigua Grecia afirmaban que los egipcios a veces llamaban «años» a lo que en realidad eran meses.
Con esto en mente, los 9000 «años» quedarían reducidos a apenas 750 años. Desde la época de Solón, eso nos llevaría a la Edad del Bronce tardía. El resto del relato de Platón es plenamente coherente con ese período.
Los números dados para el tamaño de la Atlántida suelen explicarse bien como exageraciones genéricas, o como el resultado de un error por un factor de diez en el que todas las cifras en las centenas se convirtieron en millares.
En relación con esto, la afirmación de que la Atlántida era «mayor que Libia y Asia juntas» se interpreta en el sentido de poder, no de tamaño geográfico.
La cultura nurágica

Ahora que hemos considerado cómo la geografía de la descripción de Platón parece coincidir con la ubicación y el entorno de Cerdeña, consideremos la civilización que ocupaba esta región.
Cerdeña, en la Edad del Bronce, estaba ocupada por la civilización nurágica. Esta civilización apareció por primera vez hacia el 1800 a. C. Su nombre proviene de su práctica de construir torres circulares de piedra llamadas nuraghe. Literalmente, miles de ellas salpican toda Cerdeña.
Una civilización naval de comercio
Aunque enigmática debido a la falta de registros escritos, el pueblo nurágico tenía una sociedad impresionante y rica. Fue uno de los principales productores de metales del Mediterráneo durante la Edad del Bronce. Comerciaba con metales con culturas de todas partes, incluidas la Grecia micénica, Creta, Chipre y la península ibérica.
Platón describe la Atlántida como un centro del comercio internacional. Describe personas que acudían a ella desde todo el mundo conocido. Los muelles y puertos de la Atlántida estaban llenos de barcos y mercaderes.
Esta descripción es, con razón, una coincidencia con la Cerdeña de la Edad del Bronce. Ciertamente fue una isla bien conocida, muy visitada e importante durante la Edad del Bronce.
Un imperio sardo
Existe alguna evidencia limitada de que el pueblo nurágico ejercía algún tipo de influencia sobre territorios vecinos. Por ejemplo, las torri de Córcega son muy similares a los nuraghe sardos, lo que lleva a algunos investigadores a especular que Córcega formaba parte de un reino sardo de la Edad del Bronce.
Los talayots de Menorca y Mallorca, al oeste de Cerdeña, también muestran grandes similitudes con los nuraghe, lo que lleva a algunos a sugerir que estas islas estaban igualmente bajo el control del pueblo nurágico de Cerdeña.
También se aprecia influencia cultural en la Italia peninsular. Por ejemplo, uno de los tipos de objetos producidos por el pueblo nurágico eran las estatuillas de bronce. Estas se han encontrado en el sur y el centro de Italia.
Dado que Platón describe la Atlántida dominando varias islas, la evidencia de difusión cultural desde Cerdeña hacia Córcega, Menorca y Mallorca puede interpretarse como coherente con ello.
La evidencia de difusión cultural hasta el sur y el centro de Italia se interpreta como coherente con la descripción de Platón de que la Atlántida poseía partes del continente. El «continente», según al menos una versión de esta teoría, es simplemente la Italia peninsular.
Religión
No se sabe mucho sobre la religión del pueblo nurágico. Sin embargo, queda claro por los rastros que dejaron que rendían culto al toro. Se han encontrado diversas estatuillas de toros o de criaturas mitad hombre, mitad toro.
Parece que adoraban el sol en forma de toro. Algunas de sus tumbas megalíticas fueron creadas específicamente para tener la silueta de una cabeza de toro. Así pues, está claro que el toro era muy importante para su religión, aunque no conocemos ninguno de los detalles al respecto.
Célebremente, Platón describe a los habitantes de la Atlántida practicando el culto al toro. En el templo de Poseidón, se dice que dejaban correr toros libres. Los toros eran cazados y capturados sin armas.
Después de esto, los toros eran llevados a una sala especial dentro del templo en la que había una columna sagrada. Los toros eran sacrificados sobre la columna, presumiblemente como ofrenda a Poseidón.
Aunque ninguno de estos detalles específicos puede hacerse coincidir con Cerdeña, el hecho básico de la presencia del culto al toro en esa isla es una coincidencia notable.
La conexión con el norte de África
Algo que a menudo se plantea como objeción a las teorías sobre la Atlántida es el hecho de que Platón dice que había elefantes en la Atlántida. De hecho, dice que había «una gran cantidad de ellos» en la isla. Si se acepta esta afirmación, esto limita severamente las posibles ubicaciones que podrían identificarse con la Atlántida.
Por supuesto, no había elefantes en la Cerdeña de la Edad del Bronce. Sin embargo, la teoría sarda sortea este problema entendiendo las descripciones de Platón sobre la Atlántida como referencias a diversas ubicaciones dentro del amplio reino atlante.
En línea con la afirmación de Platón de que la Atlántida controlaba partes del norte de África, la teoría postula que los elefantes de la Atlántida eran simplemente los elefantes de esa región, como los de Túnez en particular. Según esta interpretación, nunca hubo elefantes en la propia Cerdeña.
De manera similar, la referencia de Platón a que la Atlántida tenía dos cosechas se entiende como una referencia a la región de Túnez. Estrabón relató que los habitantes de una parte del norte de África recogían dos cosechas al año.
La guerra atlante
¿Qué hay de la guerra contra los griegos? Después de todo, este es el motivo central de la historia de la Atlántida en el Timeo y el Critias. ¿Existe alguna evidencia de una guerra entre el pueblo nurágico de Cerdeña y los griegos micénicos?
La respuesta breve es que no, no la hay. Sin embargo, los defensores de esta teoría tienden a centrarse en el hecho de que se decía que los atlantes habían librado guerra contra más naciones que solo Grecia. De hecho, el relato de Platón contiene las siguientes afirmaciones:
«Este inmenso poder, reunido en uno, intentó someter de un solo golpe nuestro país [Egipto] y el vuestro [Grecia] y toda la región dentro de los estrechos; y entonces, Solón, vuestro país brilló… Y cuando los demás la abandonaron [Atenas], viéndose obligada a mantenerse sola, tras haber pasado por el extremo mismo del peligro, derrotó a los invasores y triunfó sobre ellos, y preservó de la esclavitud a los que aún no estaban sometidos, y generosamente liberó a todos los demás que habitamos dentro de las columnas.»
Por lo tanto, la guerra atlante no fue solo un conflicto con Grecia. Más bien, la Atlántida intentó someter toda la región dentro de las columnas de Heracles, Egipto incluido. Según esta teoría, esto significaría todo el Mediterráneo oriental.
Los Pueblos del Mar

Dado que esta teoría utiliza la interpretación de que los 9000 «años» eran en realidad meses, esto situaría la guerra con la Atlántida en la Edad del Bronce tardía. La idea de una guerra entre Egipto y una nación del oeste en la Edad del Bronce tardía parece encontrar corroboración en los registros de los Pueblos del Mar.
Desde la época de Ramsés II a comienzos del siglo XIII a. C. hasta Ramsés III en el siglo XII a. C., Egipto atravesó un período convulso en el que fue atacado con regularidad por saqueadores procedentes del mar. Estas naciones se conocen colectivamente como los Pueblos del Mar. Una de las más destacadas era la de los sherden (también transcritos como «shardana»).
Con base en su nombre, muchos historiadores han sostenido desde hace tiempo que estos saqueadores provenían de Cerdeña. Esta sigue siendo una opinión popular, aunque está lejos de ser universalmente aceptada. No obstante, algunos arqueólogos afirman que las representaciones egipcias de los cascos usados por los sherden coinciden con cascos que se han hallado de la cultura nurágica en Cerdeña.
Tradicionalmente se ha entendido que los Pueblos del Mar también saquearon muchas de las costas del Mediterráneo oriental durante este período, incluida la propia Grecia, contribuyendo tal vez a la caída de la civilización micénica.
Registros egipcios de la guerra con los sherden
Una inscripción de la época de Ramsés II proporciona una descripción de los sherden que resulta muy tentadora de vincular con los atlantes. Dice:
«Los indómitos sherden, a los que nadie había sabido nunca combatir, llegaron navegando audazmente en sus naves de guerra desde en medio del mar, sin que nadie pudiera hacerles frente».
La descripción de los sherden llegando «desde en medio del mar» es indicativa de la Atlántida. El hecho de que nadie pudiera «hacerles frente» es coherente con el poderío del imperio de la Atlántida tal como lo retrata el relato de Platón.
Por supuesto, los sherden no lograron derrotar a Egipto. Aunque causaron problemas a los egipcios durante el siglo siguiente, Ramsés III los derrotó en la célebre batalla del Delta, que tuvo lugar hacia el 1175 a. C. Luego les permitió establecerse en el sur de Canaán. Así, igual que en la historia de la Atlántida, el pueblo de Cerdeña acabó siendo derrotado.
La destrucción de la Atlántida
En cuanto a la destrucción de la Atlántida, esta se apoya en evidencias más controvertidas. Se basa en la teoría de que un tsunami golpeó la costa sur de Cerdeña, inundando el Campidano, que es una llanura de baja altitud. Tiene unos 30 kilómetros de ancho y 110 kilómetros de largo. Está cubierta de grandes cantidades de sedimento que aparentemente fue depositado allí por acción del agua.
Un nuraghe en particular, o torre, recibe especial atención a este respecto. Según se afirma, los arqueólogos que lo excavaron tuvieron que cavar a través de 14 metros de lodo seco para descubrirlo.
Algunos teóricos llegan tan lejos como sostener que este hipotético tsunami fue causado por un cometa que se estrelló contra el Mediterráneo. Por alguna razón difícil de determinar, este hipotético tsunami se data en el siglo XII a. C. La única base evidente para esta fecha es que muchos nuraghe fueron abandonados hacia el 1150 a. C., lo que es sin duda coherente con que la civilización sufriera un revés importante en ese momento.
Objeciones a esta teoría
Indudablemente, esta teoría es mucho mejor que muchas otras teorías sobre la Atlántida. Sin embargo, a pesar de la aparentemente sólida evidencia a su favor, tiene algunos problemas serios.
La ausencia del banco de lodo
Un problema es que esta teoría no puede ofrecer ninguna explicación razonable al asunto de que el «mar Atlántico» ya no fuera navegable. Sobra decir que el mar alrededor de Cerdeña es perfectamente navegable.
Si se interpretara el mar Atlántico simplemente como el mar al norte de las montañas del Atlas, esto sería incompatible con el relato de Platón que dice que el mar Atlántico ya no era navegable debido a un banco de lodo que obstruía el paso, causado por el hundimiento de la isla.
El problema de la geografía
Esta teoría afirma que la descripción del dominio de la Atlántida hecha por Platón coincide perfectamente con Cerdeña y la región circundante cuando las columnas de Heracles se sitúan en el estrecho de Mesina. En realidad, no es así.
Como vimos antes, la descripción básica del dominio de la Atlántida es que la Atlántida:
«dominaba toda la isla y varias otras, y partes del continente, y, además, los hombres de la Atlántida habían sometido las partes de Libia dentro de las columnas de Heracles hasta Egipto, y las de Europa hasta Tirrenia».
El problema es que «Europa hasta Tirrenia» quedaría fuera de las columnas de Heracles según esta teoría. La sugerencia mencionada antes de que solo «Libia hasta Egipto» se supone que está dentro de las columnas de Heracles no funciona, porque tanto la referencia a Libia como la referencia a Europa van precedidas de «además».
Esto significa que esas partes de Libia y Europa eran ambas distintas de las «partes del continente» que la Atlántida poseía. Sin embargo, según la geografía de esta teoría, «Europa hasta Tirrenia» tendría que incluirse en esta referencia a las «partes del continente».
Por otro lado, si traducimos «además» como «respecto a estos», entonces tendríamos que interpretar tanto la referencia a Libia como la referencia a Europa como las «partes del continente» que rodeaban el mar en el que estaba la Atlántida. Pero Libia hasta Egipto evidentemente se extiende mucho más allá del estrecho de Mesina y, por tanto, muy fuera del mar en el que la Atlántida estaba situada según esta teoría.
El relato de Platón también contrasta el mar dentro de las columnas de Heracles con el «mar verdadero» rodeado por el continente, llamando al primero un mero «puerto» en comparación. Según esta teoría, eso sería el Mediterráneo oriental contrastado con el Mediterráneo occidental. Sin embargo, el Mediterráneo oriental no es un mero puerto en comparación con su contraparte occidental según ninguna interpretación razonable.
Por lo tanto, esta teoría sencillamente no es coherente con la descripción proporcionada por Platón sobre la geografía de la Atlántida y su dominio.
El templo de Poseidón ausente

En el relato de Platón, el templo de Poseidón recibe considerable atención. Se dice que fue un templo dedicado a la divinidad principal de los atlantes, y que tenía estatuas impresionantes, de tamaño mayor que el natural, en la zona. Sin embargo, no hay rastro de nada de esto en la civilización nurágica de Cerdeña.
Si bien es cierto que el pueblo nurágico rendía culto al toro, esto por sí solo no constituye una conexión sólida, ya que el culto al toro estaba muy extendido por todo el Mediterráneo.
Una guerra totalmente diferente
¿Qué hay del argumento de que la guerra con la Atlántida puede asociarse con la guerra contra los Pueblos del Mar? Aunque pueda parecer atractivo a primera vista, tiene problemas serios.
Problemas cronológicos
Para empezar, la cronología no encaja del todo. Esta teoría se basa en interpretar los «9000 años» como meses, lo que equivaldría a 750 años. Desde la época de Solón en el 590 a. C., esto nos llevaría hasta aproximadamente el 1340 a. C. Según los argumentos aportados por esta teoría, este es cuando la guerra con la Atlántida debería haber ocurrido.
Sin embargo, no hay registros de que los sherden, ni ninguno de los demás Pueblos del Mar, acosaran a Egipto tan temprano. Es posible que los sherden aparezcan mencionados en tres de las Cartas de Amarna, pero no se los menciona como atacantes.
Aparecen como agresores no antes de c. 1280 a. C., y continúan como tales hasta su derrota a manos de Ramsés III casi exactamente un siglo después. Aunque no anda lejos, el tiempo estimado de la guerra según la interpretación del relato de Platón que hace esta teoría no coincide estrechamente con estos hechos históricos.
Alianzas con los griegos
Un problema mayor para identificar la guerra atlante con el ataque de los Pueblos del Mar es que los griegos también parecen haber sido uno de los Pueblos del Mar. Por ejemplo, durante la batalla del Delta, los denyen aparecen junto a los sherden. Los denyen se entienden comúnmente como los danaos, uno de los nombres de los griegos.
También es posible que el pueblo denominado eqwesh fuera otro grupo de griegos, mencionado junto a los sherden en algunas de las primeras referencias a los Pueblos del Mar.
En cualquier caso, la evidencia parece clara: los sherden atacaron Egipto junto con los griegos. Sin embargo, en la narrativa de Platón sobre la Atlántida, los griegos y los egipcios estaban del mismo lado, luchando contra la Atlántida. Esta es una diferencia fundamental entre los dos escenarios. Contrariamente a la sugerencia popular, no hay base para la idea de que los Pueblos del Mar contribuyeran a la caída de la civilización micénica.
Un vencedor diferente
Otra diferencia fundamental entre los dos escenarios es la cuestión de quién fue el vencedor. Según el relato de Platón sobre la Atlántida, el vencedor fue Grecia. De hecho, el sacerdote egipcio del relato de Platón le dice a Solón que Atenas logró derrotar a la Atlántida «después de que los demás la abandonaran», es decir, después de que las demás naciones dentro de las columnas de Heracles ya hubieran desistido de la guerra.
En total contraste con Atenas derrotando por sí sola a la Atlántida, los Pueblos del Mar (incluidos los sherden) fueron derrotados por los egipcios en la batalla del Delta.
En realidad, pues, la legendaria guerra con la Atlántida y la histórica guerra contra los Pueblos del Mar no comparten ninguna similitud notable en absoluto. Desestimada esta supuesta conexión, no queda ninguna evidencia que apoye la guerra atlante en el contexto de la teoría sarda.
El tsunami inexistente
Por último, ¿qué hay de la idea de que Cerdeña fue golpeada desde el sur por un tsunami masivo, lo que dio lugar a la leyenda de la Atlántida desapareciendo en las profundidades del mar?
La supuesta evidencia de esto ha sido ampliamente rechazada por la comunidad científica. Para ser claros, sí existe evidencia de depósitos sedimentarios en el Campidano que evidentemente fueron depositados allí por acción del agua. Sin embargo, esto no significa que allí tuviera lugar un tsunami.
Un artículo científico de 2002 se refirió a los 600 metros de sedimentos «fluvio-deltaicos» que fueron depositados allí. Esta expresión, «fluvio-deltaicos», hace referencia al delta de un río. Dado que el Campidano es una llanura cercana al mar, no es de extrañar que experimentara depósitos sedimentarios llevados allí por ríos que desembocan en el mar. La fecha de la deposición de esta gran cantidad de sedimento se cita como hace unos 2 millones de años, mucho antes de cualquier posible conexión con la Atlántida.
En cuanto al nuraghe que supuestamente fue hallado bajo una inmensa capa de lodo seco, la evidencia arqueológica desmiente por completo la noción de que esto fue causado por un terremoto. En realidad, los datos arqueológicos muestran una secuencia de diversas capas de actividad humana a lo largo de toda la profundidad de este «lodo», incluida actividad datada en la Edad Media, el período imperial romano, la República romana, el período fenicio y el período nurágico tardío.
No cabe la menor duda: este «lodo» se depositó a lo largo de un período de bastante más de 1000 años y estaba relacionado con los procesos normales que hacen que las estructuras queden cubiertas por la tierra.
Conclusiones
En conjunto, está claro que esta teoría sobre Cerdeña es mucho mejor que muchas otras teorías sobre la Atlántida. Implica una isla que realmente fue el centro de una rica y extensa civilización naval en la Edad del Bronce. Sin embargo, cuando se examina la evidencia de cerca, gran parte de ella sencillamente no funciona. En particular, no hay evidencia de una guerra entre los sardos y los griegos, ni tampoco de que Cerdeña experimentara ningún tipo de inundación notable, a pesar de las afirmaciones de los defensores de esta teoría. De hecho, aunque esta teoría coincide con el perfil de la Atlántida en un sentido muy básico, no tiene ninguna coincidencia específica que justifique conectar ambas.
Fuentes
Emanual, Jeffrey, Sherden from the Sea: The Arrival, Integration, and Acculturation of a Sea People, 2013
https://pierluigimontalbano.blogspot.com/2014/04/uno-tsunami-cancello-la-civilta-nuragica.html
https://www.theoi.com/Pontios/Skylla.html
https://www.theoi.com/Pontios/Kharybdis.html
https://sourcebooks.fordham.edu/ancient/anc-nafrica.asp
https://bmcr.brynmawr.edu/2020/2020.04.15/
https://atlantipedia.ie/samples/strait-of-messina/
https://atlantipedia.ie/samples/sardinia-amended/
https://sardiniarevealed.com/is-sardinia-atlantis/
https://www.theguardian.com/science/2015/aug/15/bronze-age-sardinia-archaeology-atlantis







